29 de marzo de 2008

MAN ON THE MOON - Prólogo



SI NO CREES QUE PUSIERON UN HOMBRE EN LA LUNA:
seguro no hay nada bajo su manga?

Prólogo de Felipe Ibarra

'la mano no es diferente a lo que crea'. Es el refrán adecuado para este cuento. Era un Sábado y estaba hechado en mi cama cuando recibo la llamada.

-
En el lugar de siempre, como en media hora. Tengo algo que mostrarte. - Sin un hola como estas? cuelga.

Como media hora llego, apurado, al lugar indicado. Solo a dos cuadras, la zona media entre su casa y la mía, el paradero de micros. Me saluda esta vez, preocupado, paranoico y ansioso me entrega unos cuantos papeles corcheteados y arrancados de su cuaderno. Miro de reojo que tachó frases enteras y corrijió sus faltas de ortografía. Tomo los papeles y los guardo en mi motchila.

-
Para mañana en la noche? - pregunto.
- vale - Termina diciendo muy cansado.

Las historias que siempre me mostró, hasta ese día, eran tristes pero tenían ese eufemismo, ya que, no es una persona triste, no cien por ciento. Me sorprendió... Siempre supuse que en su cabeza había un mundo azul encerrado en una cúpula, pero que nunca experimente. Tal mundo repleto de seres obvios de todo cuento para niños; el color, los sonidos y olor a chocolate.
Cuando comenzo a huir hasta ese lugar, es un misterio. Tal vez desde el día en que le dijeron que no escribiera, que no creara, no sintiera ese vivo color botando en su cabeza. El esta hecho con otros engranajes y por ende reacciona de otra manera, que me sorprende una y otra vez, bajo una u otra presión (propia?). Por ejemplo, si uno de tus amigos se cambia de casa, Escribirías un cuento (como el que continuaras leyendo) solo porque lo extrañas? Que tan influyente debe ser esa persona para que te motive a hacerlo?
Mientras su tristeza lo baña, nos muestra un camino nunca antes explorado (que yo recuerde), con su toque especial por supuesto, y con su eterna vocación para no ser la estrella, nos sumerge en una obra de la que no es capaz de hacerse responsable.
Lo irresistible de todo esto, es que en ese mundo se rodea, como Dante, de gente y cosas que le facinan y ama (porque no?), rebautizando todo lo común de sus excentricidades. Una risotada para sí mismo y con eso volver a sorprendernos.

llego a la hora indicada, él mucho mas tarde esta vez, se le nota que no ha dormido bien y eso le pone mucho mas nervioso biograficamente al otro lado del camino. Le hago un par de comentarios mientras caminamos hacia mi casa, pego un par de risas, pero él nada, sólo una que otra palabra apenas articulada.

-
Y la dedicatoria? - Pregunto con curiosidad.
- que?
- Quien es él?
- ah.... un niñito que vi un par de veces...
- y esta.....?
- Tal vez triste...

Le entrego sus cosas y nos despedimos. Un paso, dos pasos, tres pasos, cuatro pasos, cinco pasos, seis pasos, siente pa.... y recién lo entiendo! El cuento está dedicado a un niño, pero es a otro niño a la vez. Para el niño que una vez fue a la luna, se quedó ahí y de vez en cuando nos trae uno que otro regalito. Me vuelvo hacia él y levanto la mano, mientras lo veo alejarse con su bolso negro cruzado al hombro. Susurro:

-Adiós hombre de la luna...

1 comentario:

Melodías dijo...

Si!!!..
era el hombre de la Luna!

que lindO... u.u

pucha, pero debió haberse dado cuenta antes... =/

Bueno..esa era la gracia del cuento...

Que estés d elo más bien..
SaludOs!