16 de abril de 2008

MAN ON THE MOON - lV Parte


'... no es bueno; tampoco malo,
sino todo lo contrario...
'


SUBJETIVO A LAPIZ PASTA
- 4ever




- Hola

La niña con la boca abierta, ve a un niño, vestido con polera roja, pantalones negros y un sombrero de copa también negro.

- Tu eres... El Hombre de la Luna?
- Si. Yo soy El Hombre de la Luna. Una desilusión no? Soy un simple niño, como tu, pero de madera.
- de madera....
- si... como el de aquel cuento... - El se sonroja ahora. - Mira mi sombrero. Te gusta? lo uso para que no se me escapen las ideas.... jejejejeje. Cual es tu nombre?
- Marisol
- Maritol?
- No... - la niña se da cuenta de que hablo bajito - Marisol. Me llamo Marisol.
- ah...!!! Marisol. Lo que pasa es que tengo mal oído. Me lo dicen seguido. Soy muy distraido también, y aveces no recuerdo lo que estaba haciendo hace algún rato - Nota que la chica sonríe y le vergüenza.

Caminan por el oscuro túnel de luz, mucho mas oscuro a medida que avanzan. No hacen comentarios, solo sonríen y caminan. Todo es tan natural, para ser tan extraño. Los siglos de espera, nada tan bueno, Nada tan especial para que lo recuerden. Al salir del túnel les espera el campo de burbujas.

- Esto es todo lo que se ha perdido, allá... el la tierra.
- Todo?
- Si Marisol, todo.

Extiende su brazo sin pensar en nada dice:

- Pide lo que quieras.

* * * * * * *

Marisol calla. No puedo adivinar lo que piensa mientras mira ese campo. Todo es un sueño para ella y de seguro mañana lo olvidara, al igual que yo y eso me entristece.

- Vamos.... Solo dímelo
- Dame.... Lo que tu quieras darme... - con la cabeza baja dice - ... sea lo que sea, lo guardare para siempre.

no lo creo. De verdad dijo eso? Me mira a los ojos, yo ya no puedo seguir divisando, estoy tan emosionado que me tapo los ojos y me giro hasta darle la espalda, tal vez por huir, tal vez por vergüenza, no lo se.

- Quiero que sea algo especial - y sonríe. Hay una alegría en su voz, que nunca oí, un entusiasmo por mirar a su alrededor, sentir el aire escapar entre sus dedos y , lo mas importante, sin dejar de sonreír. - Algo tuyo. Como este mundo en la Luna. Todo esto que creaste y no quiero olvidar jamas...

Me levanto de prisa. Mi primera opción es salir corriendo, pero no puedo. Ya no.

- Hace eones, mi reino ocupaba toda la Luna. Pero a medida que pasaron los siglos, se redujo mas y mas. La gente ya no recuerda que hay luna, os científicos ya no intentan venir, no sueñan con las estrellas, ni conocer agente de otros mudos... no, ya no. hay cosas mas importantes para mirar hacia arriba en las noches. Por eso cada vez retrocedo mas y mas. Los niños que vienen cada cien años, mantienen vivo mi espíritu y mi mundo, pero no basta.

Me desabrocho el chaleco cósmico, saco desde un bolsillo de mi cuerpo de madera, la semilla de mi árbol natal. Se la entrego en sus manos, ahora si, llorando a mares.

- Gracias Hombre de la Luna... Gracias por esto.
- Creo que se te hace tarde. Ahora podrías irte en la nave con...
- No. Quisiera pasar un rato mas contigo.
- Conmigo?
- Si, quisiera preguntarte ...
- Sobre la semilla? - Asiente con la cabeza - Es una semilla que en la Tierra es poco común, pero solo si le tienes mucho cariño crecerá. fuerte y grande y casi eterna. cuidala y sera una hermosa higuera.
- Gracias, te volveré a ver?

* * * * * * *

La imagen de El Hombre de la Luna despidiendose y corriendo por la ventana, la hace sonreír gran parte del viaje, hasta que se queda dormida con el suave rugir de la turbina de juguete. El resto del viaje transcurre sin sobresaltos, al menos para ella, porque Max me habla del amor, de lo lindo que es, que no le oculte lo que siento por Brisac, que seríamos una linda pareja y todo eso. Si fuese tan fácil lo haría, pero... no se. Creo que cuando volvamos a la Luna lo haré mejor!
Marisol despierta cuando la devuelvo suavemente a su cama, un beso en la frente y un olor imperante a chocolate caliente. La chica antes de volvernos intangibles, extiende su mano hacia el baso con agua ubicado en su velador, soltando una semilla dentro.

* * * * * * *

Hace calor, desde temprano. El almuerzo va a la hora, falta terminar el aseo, pero de eso se encargara su hija, que recién se esta levantando. Ya son mas de las once y siempre tiene que despertarla, pero siempre ayuda. Hace calor y en la tarde hará mucho mas. Por suerte la casa es fresca. Mejor ira a barrer el patio. Las rosas, el limón y la Higuera que ya floreció. Se pregunta si le habrán tomado fotos ya, mientras se pierde en las notas musicales de Camilo Sesto y nada fuera de lo normal, ni en el limón ni en la higuera, esa rosa y el millar de cactus, el piso rojo la casa blanca y el calor.
Un ruido el la calle, un niño y su grito desesperado y a todo pulmón... 'TIA MARITOOOL!!!!'.
Corren a abrir la puerta y ahí frente a la reja se encuentra el con menos de un metro de altura. JORGITO y un atado de calas frescas cortadas casi mas largas que él, un beso, una que otra pregunta. JORGITO y el refrigerador, un yogurt y una carrera, el dulce y un regalo (un pequeño recorte de una foto dle diario de la mañana) para Marisol y su hija.
Como ven, nada fuera de lo común.


Este cuento se termina de escribir

24 de Octubre 2006
(
solo por tener una fecha)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

un 6,91 (k)

Jocelyn.

Menguante dijo...

Tía Maritol!!
que amor :)

Me gustó!!
tienes la capacidad de por medio de letras crear ambientes... los ke io me imagino!!

:)

buen cuento ;)